viernes, 17 de abril de 2009

LAS PROFUNDIDADES

Algo tiene España que a los americanos gusta: Dos Passos, Capa, Hemingway... Uno de ellos fue el reportero y fotógrafo Eugene Smith.

Nacido en 1918 en la América Profunda (Kansas) y muerto en 1978 en la América Profunda (Arizona). Trabajó para Life, Newsweek o la Agencia Magnum. En la II Guerra Mundial cubrió el avance de los marines americanos por la islas del Pacífico, siendo herido por fuego de mortero. En 1950 recaló en España, más concretamente en un pueblo de Extremadura llamado, curiosamente, Deleitosa. De ese viaje es su reportaje Spanish Village, el cual fue publicado en 1952 en la revista Life y constaba de más de 1500 fotografías. He aquí una muestra de nuestra España Grande y Libre antes de las bases americanas, las lavadoras y Benidorm. Todavía estábamos en la época de Sagrillas y el Parriba.

















3 comentarios:

Agustin Peraita dijo...

Queridos muertos/matados de la doble,

Las fotos y el reportaje al que aludis no es causa de la admiración que despertaba españa sino de la repugnancia que sentian por el regimen de vuestro amado. Es durante los 50 cuando el gobierno de USA empieza a mantener relaciones con Franco. Ese hecho creo un debate y Eugene Smith, el mejor fotografo por el mundo vino a España para retratar la atrofia social que el regimen reproducía. Y lo consigió en Deleitosa, un pueblo lamentable, al que retrató como el ejemplo de lo subdesarrollados que eramos en el reportaje que aludís con orgullo.

Eugene Smith tuvo que uir de España puesto que Franco en cuanto se enteró de su trabajo le intentó detener y confiscar su material.

Agustin Peraita
Sociologia

Anónimo dijo...

A Agustín Peraita, habitante de las Tierras Altas:

No te confundas. Por supuesto que aludimos con orgullo al reportaje, no porque lo hiciera E. Smith (que también), ni porque estuviera Franco en el poder (lo cual es indiferente a efectos de mostrar la miseria del campo español); aludimos con orgullo a este reportaje porque, independientemente de fechas, americanos o relaciones diplomáticas, recoge de manera fiel lo que es la España auténtica, de la nunca nos desharemos: la España de Puerto Hurraco, de la pareja de picoletos, de chatos en el bar y de misa dominical.

No nos enorgullece ni la miseria ni el patetismo, bien sûr, nos enorgullece lo bien que queda reflejada aquello que un noventayochista acertó en llamar Intrahistoria.

No entendemos admiración exclusivamente como un sentimiento positivo hacia una situación, también suscita admiración aquello que provoca, impacta y deja marca. Es indudable que lo que movió a Life y Smith fue sacar a la luz la miseria que vivía el interior de la España de posguerra, pero lo que Smith descubrió y retrató admiró a propios y extraños (no en vano la edición de Life fue un éxito no sólo en USA), pues la denuncia no está reñida con la admiración.

Anónimo dijo...

Biba la Guardia Civil!!

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